10 de diciembre de 2014

Resurgir.

Vi al fuego desvanecerse frente a mi cuerpo hace escasamente varias semanas, un ardor puro en cuerpo y alma que acabó sepultado bajo una aglomeración de fango, completamente rodeado de hojas rindiéndole tributo con una serie de pigmentos semejantes pero más taciturnos.

El atardecer se hundía por uno de los costados del bosque, ni si quiera sé cuánto tiempo permanecí inmóvil ante aquel paraje esperando, sin éxito, que alguna chispa lo hiciera resurgir asemejándose a un fénix, pero aquel lugar, cada vez más gélido y húmedo, entorpecía que sucediese.

Mi sentido común suplicaba con clamor que me alejase y dejara de martirizarme, mi obcecado corazón exigía que permaneciese allí, que no renunciase a todo aquello que me había hecho sentir y que hoy se ubicaba aislado a centímetros; de cualquier manera mis extremidades entumecidas por el clima rehuían el hecho de marchar.

Mis ojos, no menos empapados que cualquier elemento cercano, se ausentaban dejando que mi cerebro proyectara un encadenamiento de imágenes a cámara lenta. Todo ello provocaba punzadas en mi pecho, puñaladas de un dolor insoportable e invisible que jamás iba a volatilizarse.


Con esto solo he logrado deducir algo que ya sabía: si hay algo más doloroso que observar algo que amas exánime es contemplarlo durante todo el proceso de su fallecimiento y no poder hacer nada para evitarlo.


30 de julio de 2014

Dicen.

Dicen que los escritores escriben sobre lo que no entienden. Hace tiempo que escribo sobre la vida y sé demasiado sobre la muerte, que mis rodillas ya no tiemblan cuando pasa algo malo porque se han acostumbrado a las desgracias.

Mi vida está llena de cajones entre abiertos y libros de cuando era niña en una estantería, una ventana abierta con la persiana medio bajada y los pájaros cantando fuera en el rellano, qué felices, parecen libres incluso; libres de la muerte esa que nos persigue a todos y que otros vamos buscando.


Nueva York, Manhattan, Los Ángeles, esas ciudades llenas de pisos y rascacielos; no sé si la gente lo hace porque le tiene miedo al infierno y piensa que es una manera más fácil de no llegar allí, aunque quién va a asegurarles que el cielo está a miles de kilómetros por encima de nuestras cabezas; pero hay gente que se tira desde arriba, que cae desde el ascensor hasta la planta menos tres, gente que revive de sus cenizas para volver a caer, gente que mirando a través de esta ventana solo ve vida porque a lo mejor es lo que tanto desean y que nunca antes realmente habían vivido, porque una cosa es estar vivo y otra cosa es estar viviendo, pero qué le importa a la gente la diferencia si aquí las palabras ya no tienen sentido, la realidad se tapa con una cortina llena de mentiras que nadie quiere abrir porque somos más felices así, sin saber nada, pero, el día que alguien la abra el mundo de verdad sufrirá como ella ya había sufrido.


21 de julio de 2014

¿Había de verdad tanta diferencia?

Yacía tranquilamente en el salón, hacía tiempo que se escapaba a aquel espacio de la casa, temía dormir en su habitación tanto como a la propia vida. Súbitamente selló intensamente los ojos, algo la turbaba, la velocidad de su respiración había incrementado considerablemente y temblaba pero seguía durmiendo, ¿qué estaría ocurriendo dentro de su cabeza?

Se despierta sobresaltada con un grito ahogado y los ojos como platos, suspira y esconde su esquelético cuerpo con la manta de lana que compró un día cualquiera. Vigila cada centímetro de la habitación con movimientos rápidos pero silenciosos y se niega a dormir, las pesadillas habían conseguido inquietarla, le aprisionaban. Teme cerrar los ojos porque eso significa volver al infierno: un sitio frío y solitario, apartado de cualquier contacto exterior en el que sus ruegos no iban a ser escuchados. Se estaba acostumbrando a aquello demasiado rápido y no tenía ninguna necesidad de escapar: comenzaba a convertirse en su hogar.

Posó los pies en el frío parqué y obtuvo un escalofrío como respuesta, se aproximó a la vitrina y tomó un vaso y una botella de cristal, recogió su paquete de camel junto a su móvil y comenzó a liarse un cigarrillo, <<de algo hay que morir>> pensó.

Huía de la realidad con una copa de whisky en las manos, un cigarrillo en el precipicio de sus labios y una canción triste; parecía que intentaba desafiar a algún poeta con aquella mirada afligida, cualquiera se habría jugado la vida solo por pasar unos segundos allí y escribir algo triste pero bonito, como hacían los escritores que ella admiraba.

Su cerebro que había despertado realmente escasos minutos atrás, repasaba cada momento del delirio que había sufrido su cuerpo y había algo que no cuadraba: ¿había de verdad tanta diferencia entre el infierno y la realidad?


30 de junio de 2014

Nadie nunca antes la había visto.

Seguía preguntándose cómo podía ser posible que en una casa tan pequeña pudieran caber tantas anécdotas e incluso existir un lugar tan apreciado que llegara a ser su favorito.
Se aproximó a la ventana silenciosamente con un libro de Joaquín Sabina,  un  Ipod en el bolsillo trasero de sus jeans y comenzó a tararear la melodía de un anuncio de televisión del cual no conseguía recordar qué demonios era lo que intentaban vender. Suspiró ásperamente y se sentó en el hueco que dejaba la ventana una vez abierta; seguidamente sacó el reproductor de música y le dio al play sin ni si quiera pararse a contemplar el título de la canción que estaba a punto de escuchar.
Estaba lloviendo, pero ni una sola gota de lluvia callejeaba por su fina y sedosa piel; el cielo estaba despejado de tal manera que podrían distinguirse todas y cada una de las estrellas que embellecían el firmamento. No, claramente no llovía, al menos no literalmente, no en aquel lugar pero sí dentro de ella. Se estaba ahogando y se negaba a oponer resistencia. <<Vaya, el tiempo no acompaña a mi estado de ánimo esta noche>> pensó mientras ‘’Chasing cars’’ se abría paso a través de sus auriculares.
Se limitaba a mirar al cielo e imaginar que el conjunto de aquellos astros era un lienzo que mostraba el rastro de lunares del dorso de alguna fémina, meditaba si algún enamorado lo había pintado queriendo crear un recuerdo eterno de su amada. <<Tonterías>> supuso.
Lucía perdida y triste pero hermosa, tenía unas ojeras difíciles de ignorar que escondían un cúmulo de sensaciones vacías acompañadas de una mirada que pedía auxilio y para colmo había bajado de peso, incluso sus clavículas podían apreciarse perfectamente aunque la iluminación fuera casi nula. Se veía realmente frágil, más de lo habitual, parecía que cualquier roce la haría añicos y sin embargo seguía allí plantada.
Después de varias canciones comenzó a sonar ‘’Let it rain’’ y por segunda vez en todo el día el aparato eligió una de sus canciones favoritas. <<Forecast to be grey again, feels as it never ends>>, aquella frase se clavó como un puñal helado, su subconsciente definitivamente no iba a dejarla descansar nunca.
Su mente no paraba de escupir mustios y podridos pensamientos: No te ahogas por caerte al agua, te ahogas por permanecer allí.
Y ella se apagó, sentía como un gran vacío le comprimía el pecho, tocó fondo y con ello sentenció a su persona: decidió que no quería tener nada que ver con la vida.

Desde aquel día nadie volvió a verla, ¿pero qué importancia tenía?, nadie nunca antes la había visto.

17 de abril de 2014

Mítico.

Día 6 de Abril de 2014. Se crea el grupo ‘’Casa Rural Semana Santa’’ Ahí comienza todo, preparativos, cuentas, morosos (todos eh), estrés por no encontrar casa, racaneo por mi parte con el dinero a pagar (ya sabéis que no soy lo que se dice millonaria, mi economía no da para mucho jeje), fotos y más fotos de casas, manicomios u orfanatos, o al menos eso parecían algunas. Cuenta atrás, problemas con los coches, pf ha habido de todo y ni siquiera habíamos salido de casa. Por no hablar del trayecto en el que nos juntamos en la gasolinera como si fuéramos a vender droga afirmando que era la segunda salida, lo que al parecer no nos quedó muy claro y tuvimos que entendernos por notas de voz y alguna que otra llamadita por el móvil.
El pique en los coches, sacar el dedo cada vez que uno adelantaba, o sacar el dedo sin más, la cosa era haceros rabiar. Todos sabemos que el mejor coche era el nuestro pero si queréis haceros ilusiones quién soy yo para quitároslas. Os guardo rencor por no haber dejado a Emilio allí abandonado al bajar del coche para hablar con nosotros por la ventanilla, con lo fácil que es acelerar…

El reparto de habitaciones no tuvo mucho éxito la verdad pero por lo menos te aseguraba un lugar donde poder echarte una horita de siesta o por lo menos un lugar donde poder gritaros que os callarais porque estáis todo el día montando bulla.

La paella, otro acto exitoso, hacemos lumbre para que se acabe cocinando dentro, no pasa nada, tranquilos, me compensó bastante que me llamarais para catar tal delicia, aunque me hacía parecer la ‘’Chicote’’ de la casa. Creo que no hace falta mencionar que siempre andábamos con una copa en la mano y que abundaban los chupitos, lo digo más que nada por si alguno no lo recuerda, que no me extrañaría nada.
Poner la mesa como una familia, comer en la ventana, esperar las colas en el baño desesperadamente, frustrarnos porque nunca dejábamos acabar una canción, esperar a que las 10 últimas fueran las de David, que la piel te pique al tomar el sol, intentar arreglar camas que se rompen por ‘’mal uso’’, ir al tren abandonado y subirse, pedirle un yogurt a la vecina porque sí, ir a racanearle al día siguiente un bote de tomate, ir a la farmacia y de la farmacia al médico; cuántas vueltas hemos llegado a dar.

Eran las doce del primer día y ya estaba diciendo que no quería que aquello se acabara nunca. Liasteis una buena con el portátil y los cables para la tele, quién os viera… Si digo la verdad deseaba no irme hasta que pusisteis aquel video hecho por vosotros y empecé a odiaros muchísimo y a llorar como una descosida mientras nos reíamos de las paridas que decíais. Por si fuera poco un cartel de feliz cumpleaños adornó la casa durante toda la estancia y me sorprendisteis todavía más con una tarta que en el coche parecía ser algo de cristal. Es increíble que en un día que tanto odio me lo hicierais pasar tan bien.

El primer día fue épico, cierto, cómo negar algo tan jodidamente obvio cuando la mesa está llena de bebidas y de cheetos esperando entrar en una de aquellas copas de las cuales desconocíamos el contenido.

Segundo día. Suena la p*** alarma de tu móvil Raquel, no sabes cómo se te puede llegar a clavar esa melodía en los oídos. Nos despertáis haciendo el gilipollas, como siempre, y se desayuna con calidad, con chupitos y tolón tolón. No teníamos que hacer mucho así que nos pasamos la mañana en el tejado. Si os digo la verdad, creo que nuestra única preocupación allí era tener la copa llena y saber bajar de allí sin partirnos la cara. Luego, tras un duro rato llenando globos de agua tuvimos que gastarlos en tres minutos tirándonoslos unos a otros en medio de una casa a medio construir. Apuesto a que Raquel no esperaba que a ella se le explotara el gigante y que Carlos ni se imaginaba que el agua que sobraba en el cubo se la iba a tirar por encima, qué de putadas se os pueden hacer cuando estáis distraídos…

Me gusta que nos juntemos en la cocina y empecemos a hacer la comida, leer mientras oigo a cuatro borrachos contando tonterías sobre profesores, quitaros siempre algo a cada uno, ya sea la equipación de Pirlo, las deportivas, los gallumbos, las gomas del pelo, cualquier cosa; volver al tejado (donde nos pasamos vida y media) y huir de los bichitos y no tan bichitos que había, decir ''It's going to be legen... wait for it... dary'' reírnos sin ninguna razón y apañarnos para ver el partido.

Leyre, si te digo la verdad encajaste demasiado bien que ganara el mejor, el REAL MADRID, y hasta celebraste con nosotros el resultado mientras corríamos hacia el parque.

Me encanta que la mafia se vuelva a juntar, defendernos unos a otros a muerte aunque eso quiera decir que seamos unos broncas (David, tenías razón); comer un plato de macarrones a las 5 de la mañana encima de un capó rodeado de cervezas, montar guardia, las conversaciones acompañadas de Baylis, el ‘’no te candes en el baño’’ por si me quedaba dormida, la fuga en el momento perfecto, en fin, todo lo habido y por haber.


Gracias chicos por hacer de esto algo más que contar cuando seamos mayores y que sepáis que os odio bastante  y como ya me conocéis ya sabéis lo que esto significa.


4 de febrero de 2014

Como una flor en primavera.

Y pensé que se me caía el mundo al perderte, y en realidad lo hizo, se me cayó y se quebró en miles de pedacitos rompiendo sueños y planes de futuro, haciéndome valorar aún más el tiempo y consiguiendo que me aferrara a todos y cada uno de los recuerdos en los que apareces, felices y amargos, fríos y no tan fríos pero al fin y al cabo momentos a tu lado.
Te han arrancado de mi vera como un crío arranca una flor en primavera admirando su belleza pero ignorando el daño que le va a causar, y la verdad no se me ocurre mejor comparación, hermosa y brillante por fuera pero con un gran y triste sacrificio a lo largo de su camino. Contigo he sufrido, no sabes hasta qué punto lo sigo haciendo, solo intento que el tiempo pase lo más deprisa posible, pero al mirar mi muñeca el minutero corre aún más despacio, el tiempo se va realentizando y la espera se hace eterna, o eso es lo que me parece a mí. No podré seguir así mucho tiempo, no podremos, ninguna de nosotras.
He de reconocer que se me hace más fácil escribir esto sabiendo que probablemente no lo vas a leer pero aún así tengo un nudo que lleva tiempo anidando en mi garganta cada vez que algo me recuerda a ti, lo cual suele ser casi las 24 horas del día.
Te quiero de vuelta, aunque cueste sudor y sangre, porque esta chica no puede sostenerse sin uno de sus pilares. Esto es cosa de todas y no podemos continuar si no estás. Te lo repetiré miles de veces hasta quedarme afónica, te lo haré ver incluso después de eso: Esto no es nada, no sin ti. Te necesito.

15 de diciembre de 2013

Sin ti la vida duele menos.

‘Ni tú volviste a escribir, ni yo volví a extrañarte’
Bonita mentira para ir contando por ahí. Bonita frase para recordar, bonita también para saber que te estás engañando otra vez, como siempre.

Dejaste un vacío, un vacío que no puedo llenar con nada, dijiste que las cosas buenas llegan a los que más esperan pero no volviste. Fuiste cada maldito deseo de cumpleaños un año tras otro. Supongo ahí es donde todo empezó a morir y yo lo hice junto a ello.

No hicimos las cosas bien, la verdad no sé si llegamos a acabarlas o si dejamos algo en el aire. Un beso, un ‘te quiero’ o un ‘adiós’, no sé, solo sé que ambos huimos en direcciones contrarias pero sin dejar de mirar atrás de vez en cuando. Nos fuimos sin pensarlo aunque nuestros ojos suplicaran que nos quedáramos y, tras un tiempo, decidí dejar de hacerlo, créeme que de verdad lo hice aunque al segundo de rendirme te encontré, otra vez, y nada me ha dolido más que eso.


Sin ti la vida duele menos, es cierto, pero no es tan ''vida''.

20 de octubre de 2013

El dolor nos mantiene vivos.

Tristeza. Creo que es una palabra que nunca había dado tanto de sí. O sí. Amor. La una lleva a la otra como si estuvieran eternamente atadas. Realmente preocupante, ¿no?, sí, la manera en la que el tiempo se encarga de demostrarte que esto es realmente así, que por mucho que lo intentes siempre hay un final amargo.
A todo esto se le une la palabra soledad.
Y qué bien nos hace a veces estar solos para darnos cuenta de muchas cosas que eran invisibles para nosotros hace tan solo unos simples días. En estos días te das cuenta de por qué estás solo, de por qué no debes volver o por qué deberías de volver a confiar. Te das cuenta de por qué cuando estás solo lo único que quieres es alguien a tu lado y viceversa. Y en realidad es bastante simple: cuando pasas un tiempo solo quieres a alguien que te apoye, que esté ahí en las duras y las maduras, alguien que te haga sentir algo, pero cuando estás con ese alguien te das cuenta de por qué pasaste tanto tiempo aislado de todo: las decepciones y las peleas nunca se llevan demasiado bien.
Y vuelves al principio, otra vez, como si tuvieras alguna esperanza de que fuera distinto, piensas que esta vez 'es diferente' y te das la hostia contra el suelo.
La explicación más razonable que le veo es que nos gusta sufrir, porque a veces el dolor es lo único que nos mantiene vivos, lo que nos hace seguir porque a pesar de todo seguimos sintiendo algo aunque con ello nos destruyamos por dentro. El dolor es lo que hace que todo sea tan real, si podemos sentir dolor algún día podremos sentir felicidad.

4 de septiembre de 2013

Suena realmente bien.

Los sentimientos a flor de piel. Los nervios escapándose por la taza del váter. Lágrimas que caen por tu rostro inexpresivo.
No puedo estar encerrada. No. Quiero salir, huir lo más lejos posible de estas cosas. No quiero pensar, solo salir corriendo escuchando mi canción favorita a todo volumen hasta quedarme sola. Mirar a los pájaros libres y apreciar un poco más lo que tengo. Dormir a la luz de la luna y pensar qué hay más allá, qué me depara la vida o replantearme si me gusta lo que hago.
Pensar en la gente a la que quiero, pensar en ti. Pensar en lo que me gusta, pensar en ti. Pensar en mi vida, y por una pequeña parte de ella pensar realmente en mí. En dejar de hacer feliz a los demás y empezar a hacerme feliz a mí misma. La vida te da palos, esta vez la que le va a dar palos a la vida voy a ser yo. No me voy a quedar sentada viendo las cosas pasar, quiero formar parte de ellas. Formar parte de algo, suena bien.

31 de julio de 2013

¿Y por qué no mejorar?

Los errores nos recuerdan que nunca debemos estar seguros de nada y que siempre podemos mejorar. Es verdad, podemos mejorar pero muchas veces no queremos. No queremos porque preferimos estancarnos en lo de siempre, ¿miedo a cambiar? Excusas para no salir adelante y poder verlo todo de otra manera, puedes mejorar sin cambiar lo que eras, lo que te gustaba, pero es más fácil encerrarse en una mentira, en fingir que todo va bien cuando en realidad se te está cayendo a pedazos el alma.


Y mi pregunta es: ¿Por qué somos tan valientes en nuestros pensamientos y tan cobardes en la realidad? Lo único que los separa de la realidad es algo físico, solo se trata de hacerlo, no es fácil ni díficil, lo único que se requiere es fuerza de voluntad, ¿pero y si la fuerza de voluntad no te acompaña, y si alguien se la llevó cuando se marchó de tu vida? He aprendido que no debes de forzar las cosas, cuando vengan vendrán, no hay más. Lo único que necesitas a veces es respaldarte en alguien al que aprecies y puedas confiar en él. Respáldate en la música, en la poesía, en el deporte, en la naturaleza o en ti mismo porque al fin y al cabo vas a convivir contigo mismo durante toda una vida. No importa cuántas veces te equivoques porque de eso se trata, de aprender. Si aprendes eres más cuidadoso con las cosas que antes te parecían insignificantes, eso te hará mejorar.


Día a día, minuto a minuto.

6 de julio de 2013

Un sol fundido.

Estoy harta de dar y no recibir, de esperar a quienes no me esperan, de escuchar putos problemas que no me importan una mierda y sin embargo, sin ser míos ponerles solución. Estoy cansada de gente que solo mira por ella misma, gente que quiere que le lamas el culo como un perrito faldero para hacerle todos sus recados y seguirles a todas partes. También estoy harta de oír: 'has cambiado' Me importa una mierda si he cambiado o no, es mi vida. Tú también cambiaste y seguí allí, me fallaste y no te abandoné. La gente cambia sí, por muy extraño que te parezca. Puede que yo no haya tomado las decisiones adecuadas pero joder, mírame, aquí sigo sin decir una palabra.
Énteraros de que en esta vida nada es gratis y no hay vuelta atrás, los errores no se borran y los logros se acaban olvidando. Si tú no has estado ahí para mí, yo no estaré para ti. Llevadme la contraria, haced lo que queráis pero a mí no me vengáis con cuentos chinos.
Siempre váis al sol que más calienta, hoy os digo que este sol no brilla más para ninguno de vosotros.

2 de junio de 2013

Vuelve a por mí.

¿Cómo no voy a estar asustada? Dime cómo puedo afrontar todo esto de no poder sacarte de mi cabeza ni un solo segundo, de sonreír recordando los momentos que pasamos juntos los cuales sé que no volverán a ser los mismos. Dímelo y juro que intento dejar el dolor a un lado, las miradas tristes en busca de algo que nos una, los latidos del corazón al ritmo de una triste melodía y la sonrisa melancólica que tan acostumbrada está a salir a la luz.

Puede que tenga miedo de mí, de ti, de intentar hacerlo todo bien, del futuro o simplemente de no volver a ser la misma de hace años. Pero al fin y al cabo abrimos caminos y cerramos heridas, o a veces no acaban de sanar pero aprendes a ignorarlas y no dejas que lleguen a la superficie aunque pesen tanto que flotan en un mar de alegrías y contamina las sonrisas que vivían en él.


Y qué razón tenía Joaquín Sabina al decir ''Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos''


Oída aquella terrible verdad pensé... y pensé. Luego decidí luchar. Pero, ¿cómo vencer al enemigo cuando el enemigo eres tú mismo? Olvidemos todo lo que nos hemos dicho alguna vez, hagamos como si todo hubiera sido un dulce error antes de que se estropeen hasta los recuerdos. Todo lo que soy, todo lo que he sido alguna vez, ya no está aquí, y no sé dónde ha ido a parar, solo espero que vuelvas a buscarme.

19 de mayo de 2013

Era yo.


¿No eras tú la que decía que vivir era tomar riesgos, y que tomar riesgos implicaba equivocarse? Estoy segura de que eras tú, osea, yo, ¿qué te pasa? ¿Por qué ahora que has tomado riesgos y te has equivocado, ahora que has arriesgado y has perdido, por qué ahora te cuesta tanto admitir la derrota? En la vida se aprende a base errores, ¿no? Eso decías, osea, decía. ¿Por qué no puedes olvidarte? ¿Por qué no puedes, es decir, puedo pasar página? ¿Por qué te encierras en tu habitación sin querer saber nada del mundo? ¿Por qué te dejas derrumbar, por qué dejas que me derrumbe de esa manera?

Si, es cierto que era yo la que decía que el camino era rocoso y lleno de altibajos, era yo la que decía que en la vida se aprende a base de golpes, que siempre se debe pasar página y no mirar atrás; pero eso no quita que me tropiece con las rocas que hay en el camino, eso no quita que en los bajones esté mal, eso no quita que los golpes duelan, eso no quita que hay páginas que se puedan pegar y eso no quita que el pasado a veces vuelva a ti. Todo eso, duele y te derrumba, pero pasará porque, como he dicho, es decir, has dicho muchas veces, el tiempo, si algo hace es olvidar.

2 de mayo de 2013

¿El final?


Ayer soñé contigo, otra noche de las tantas en las que lo hago. Se me hizo raro tenerte tan cerca después de tanto tiempo, y más en una habitación de hospital.
Sí, allí estábamos, tú en la cama durmiendo y yo observándote cautelosa desde la puerta. No llegaba a verte de todo la cara pero sabía que eras tú, estabas tal y como te recordaba. De pronto te despertaste y me miraste como si no te creyeras que estaba allí, que era yo de verdad. Una mirada llena de dolor que pasó directamente a ser una mirada cómplice de la sonrisa que sacaste a continuación; allí estaba yo, sin respiración, pensando qué decirte sin poder apartar los ojos de ti cuando de repente sueltas un ‘’cuánto tiempo’’ como si no importara todo lo que hubiera pasado antes. Las lágrimas acudieron a mis ojos y para disimular te di un abrazo de esos que hace que el corazón te lata distinto. Una vez separados te miré a los ojos y susurré un ‘’te he echado de menos’’ casi inaudible al que contestaste: ‘’No sabes cuánto lo siento, haber estado separado de ti tanto tiempo’’
¿Sabes lo que duele saber que eso no es de verdad? Eso de que en realidad he vuelto a estar a tu lado, después de miles de días echándote de menos. ¿Y lo peor? Lo peor es que al final te acercaste para besarme, puede que fuera la última vez que lo harías, y justo en ese momento, no sé si por suerte o por desgracia, me desperté.

1 de mayo de 2013

No si estoy a tu lado.

Eres imposible, haces que se me quiebre la voz, que se rasgue a mitad de cada puta palabra que pronuncio. Y si me permites, voy a añadir que me encanta. Me encanta que lo hagas. Me encanta encontrarte inesperadamente por la calle y que me mires con tus increíbles ojos. Tus profundos ojos, esos en los que me ahogo si los miro fijamente.
Y tu sonrisa, joder tu sonrisa. Hace que todo parezca tan fácil, no importa lo que pase siempre llegas con ella y obras milagros.
No tengo miedo a nada, no si estoy a tu lado.

7 de abril de 2013

Inesperada.

Soy como un mensaje a las 5 de la mañana pidiéndote que vuelvas, como el beso en mitad de una película de amor, soy como ese abrazo que después de contener tantas lágrimas hace que te derrumbes. Inesperada. Inesperada como una mirada llena de ternura en medio de una discursión, como una tormenta en un día de verano o simplemente como tu sonrisa. ¿Y qué coño importa? No voy a cambiar por mucho que me lo pidan, podría actuar, lo cual se me dá demasiado bien ya que no muchos de vosotros os dáis cuenta de cuando lo hago pero no serviría de nada, porque aún así veríais una careta, lo de fuera, el físico o cómo queráis llamarlo. Y con eso no llegáis a ninguna parte, no conmigo.

24 de marzo de 2013

Nada ni nadie me va a separar de ti.

Hoy vengo aquí a escribir sobre alguien realmente especial. ¿Que no la conoces? Tranquilo, no hace falta conocerla para saber que es de las mejores personas de este puto mundo.
Mi princesa es la persona más fuerte que he conocido en mi vida, la que te hace sonreír incluso si ella está peor, la que te impulsa a hacer locuras realmente divertidas las cuales vas a recordar durante toda tu vida. Es con la única con la que puedes ir cantando a gritos a Melendi y al día siguiente tener placas pero enorgullecerte de ello por la gran compañía que tuviste, es aquella con la que puedes correr los 100 metros detrás de un bus y que este se vaya cuando estás en la puerta pero aún así no perder la sonrisa.
Quererte se ha convertido en una gran manía, esa manía que no cambiaría nunca ni aunque me obligaran. Puedo decirte que te quiero pero aún así no me quedaré a gusto. Escribo mil  palabras y las vuelvo a tachar y ¿por qué? Porque ni todas esas palabras podrían superar una tuya.
Qué sí, que yo hablo sobre lo mismo, sobre la misma. Que todos tenemos razones, pero yo muchas más que vosotros.



17 de marzo de 2013

¿Realmente merece la pena?


Queríais hundirme, hacer que no volviera a sonreír, separarme de la gente que quiero, queríais que me encerrara en casa y no volviera a salir, que cambiara y dejara atrás los buenos momentos. Hoy os digo que nadie es mi dueño, no dependo de nadie para sonreír y menos para cumplir mis sueños. Hago lo que me da la gana cuando me da la gana, digo las cosas a la cara, me equivoco, rectifico y arreglo lo que he hecho mal al contrario que muchos otros, ¿y sabéis qué? Eso me hace realmente ser quien soy.
La vida tiene malas rachas que debes de pasar, pero esas malas rachas son las que te forman como persona, las que te hacen más fuerte y te enseñan la realidad de este mundo. Nada en la vida es fácil, si quieres algo debes luchar por ello pero antes de eso pregúntate: ¿Merece la pena?

9 de diciembre de 2012

El tiempo es oro.


La verdad estoy cansada, cansada de esta mierda, de siempre la misma historia, la misma rutina, las mismas mentiras. Sinceridad, ¿es mucho pedir, de verdad? Es difícil encontrar a verdaderos amigos entre tanta gente sin escrúpulos. He tenido que dejar a gente que no se lo merecía y sin embargo tengo a mi lado a personas que siguen haciendome daño después de tanto tiempo. Es duro no saber en quién apoyarte cuando estás baja de ánimos, cuando estás en el suelo tras haber tropezado con una piedra, puede que no la más grande pero sí la que más daño te ha hecho. No hablo de fallos porque yo soy la que más fallos he cometido a lo largo de mi corta vida, hablo de sentimientos, cualquier cosa que pase en tu interior, lo que te produce una canción, escuchar su nombre o incluso recordar su olor. Ahora solo dime qué sientes, dime si te sientes tan valiente como para querer a una persona o no eres capaz de soportar ''tanta carga''. Solo pido que lo pienses, porque algún día yo no estaré allí. Recuerda que las cosas llegan cuando las dejas de buscar, pero algún día puede ser demasiado tarde.

5 de diciembre de 2012

Lo necesito.

Huir de tus pensamientos es, a veces, lo único que necesitas. Subir el volumen de la música y olvidarte de todo, mientras tarareas tu canción favorita, esa que tanto te gusta y que no puedes parar de escuchar una y otra vez. No recordar todos los momentos en los que lo has pasado mal. Llorar como una cría al ver una película romántica, y reírte como nadie a carcajadas sin saber por qué. Bailar bajo la lluvia, hacerte la sorda cuando te hablen y pasar de todos y cada uno de los problemas que te fatigan, eso es, a veces...lo único que necesitas.