30 de julio de 2014
Dicen.
21 de julio de 2014
¿Había de verdad tanta diferencia?
30 de junio de 2014
Nadie nunca antes la había visto.
17 de abril de 2014
Mítico.
4 de febrero de 2014
Como una flor en primavera.
Y pensé que se me caía el mundo al perderte, y en realidad lo hizo, se me cayó y se quebró en miles de pedacitos rompiendo sueños y planes de futuro, haciéndome valorar aún más el tiempo y consiguiendo que me aferrara a todos y cada uno de los recuerdos en los que apareces, felices y amargos, fríos y no tan fríos pero al fin y al cabo momentos a tu lado.
Te han arrancado de mi vera como un crío arranca una flor en primavera admirando su belleza pero ignorando el daño que le va a causar, y la verdad no se me ocurre mejor comparación, hermosa y brillante por fuera pero con un gran y triste sacrificio a lo largo de su camino. Contigo he sufrido, no sabes hasta qué punto lo sigo haciendo, solo intento que el tiempo pase lo más deprisa posible, pero al mirar mi muñeca el minutero corre aún más despacio, el tiempo se va realentizando y la espera se hace eterna, o eso es lo que me parece a mí. No podré seguir así mucho tiempo, no podremos, ninguna de nosotras.
He de reconocer que se me hace más fácil escribir esto sabiendo que probablemente no lo vas a leer pero aún así tengo un nudo que lleva tiempo anidando en mi garganta cada vez que algo me recuerda a ti, lo cual suele ser casi las 24 horas del día.
Te quiero de vuelta, aunque cueste sudor y sangre, porque esta chica no puede sostenerse sin uno de sus pilares. Esto es cosa de todas y no podemos continuar si no estás. Te lo repetiré miles de veces hasta quedarme afónica, te lo haré ver incluso después de eso: Esto no es nada, no sin ti. Te necesito.
15 de diciembre de 2013
Sin ti la vida duele menos.
20 de octubre de 2013
El dolor nos mantiene vivos.
A todo esto se le une la palabra soledad.
Y qué bien nos hace a veces estar solos para darnos cuenta de muchas cosas que eran invisibles para nosotros hace tan solo unos simples días. En estos días te das cuenta de por qué estás solo, de por qué no debes volver o por qué deberías de volver a confiar. Te das cuenta de por qué cuando estás solo lo único que quieres es alguien a tu lado y viceversa. Y en realidad es bastante simple: cuando pasas un tiempo solo quieres a alguien que te apoye, que esté ahí en las duras y las maduras, alguien que te haga sentir algo, pero cuando estás con ese alguien te das cuenta de por qué pasaste tanto tiempo aislado de todo: las decepciones y las peleas nunca se llevan demasiado bien.
Y vuelves al principio, otra vez, como si tuvieras alguna esperanza de que fuera distinto, piensas que esta vez 'es diferente' y te das la hostia contra el suelo.
La explicación más razonable que le veo es que nos gusta sufrir, porque a veces el dolor es lo único que nos mantiene vivos, lo que nos hace seguir porque a pesar de todo seguimos sintiendo algo aunque con ello nos destruyamos por dentro. El dolor es lo que hace que todo sea tan real, si podemos sentir dolor algún día podremos sentir felicidad.

