¿Cómo no voy a estar asustada? Dime cómo puedo afrontar todo esto de no poder sacarte de mi cabeza ni un solo segundo, de sonreír recordando los momentos que pasamos juntos los cuales sé que no volverán a ser los mismos. Dímelo y juro que intento dejar el dolor a un lado, las miradas tristes en busca de algo que nos una, los latidos del corazón al ritmo de una triste melodía y la sonrisa melancólica que tan acostumbrada está a salir a la luz.
Puede que tenga miedo de mí, de ti, de intentar hacerlo todo bien, del futuro o simplemente de no volver a ser la misma de hace años. Pero al fin y al cabo abrimos caminos y cerramos heridas, o a veces no acaban de sanar pero aprendes a ignorarlas y no dejas que lleguen a la superficie aunque pesen tanto que flotan en un mar de alegrías y contamina las sonrisas que vivían en él.
Y qué razón tenía Joaquín Sabina al decir ''Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos''
Oída aquella terrible verdad pensé... y pensé. Luego decidí luchar. Pero, ¿cómo vencer al enemigo cuando el enemigo eres tú mismo? Olvidemos todo lo que nos hemos dicho alguna vez, hagamos como si todo hubiera sido un dulce error antes de que se estropeen hasta los recuerdos. Todo lo que soy, todo lo que he sido alguna vez, ya no está aquí, y no sé dónde ha ido a parar, solo espero que vuelvas a buscarme.
2 de junio de 2013
19 de mayo de 2013
Era yo.
¿No eras tú la que decía que vivir
era tomar riesgos, y que tomar riesgos implicaba equivocarse? Estoy segura de
que eras tú, osea, yo, ¿qué te pasa? ¿Por qué ahora que has tomado riesgos y te
has equivocado, ahora que has arriesgado y has perdido, por qué ahora te cuesta
tanto admitir la derrota? En la vida se aprende a base errores, ¿no? Eso decías,
osea, decía. ¿Por qué no puedes olvidarte? ¿Por qué no puedes, es decir, puedo
pasar página? ¿Por qué te encierras en tu habitación sin querer saber nada del
mundo? ¿Por qué te dejas derrumbar, por qué dejas que me derrumbe de esa
manera?
Si, es cierto que era yo la que
decía que el camino era rocoso y lleno de altibajos, era yo la que decía que en
la vida se aprende a base de golpes, que siempre se debe pasar página y no
mirar atrás; pero eso no quita que me tropiece con las rocas que hay en el camino,
eso no quita que en los bajones esté mal, eso no quita que los golpes duelan,
eso no quita que hay páginas que se puedan pegar y eso no quita que el pasado a
veces vuelva a ti. Todo eso, duele y te derrumba, pero pasará porque, como he
dicho, es decir, has dicho muchas veces, el tiempo, si algo hace es olvidar.
2 de mayo de 2013
¿El final?
Ayer soñé contigo, otra noche de las tantas en las que lo
hago. Se me hizo raro tenerte tan cerca después de tanto tiempo, y más en una
habitación de hospital.
Sí, allí estábamos, tú en la cama durmiendo y yo
observándote cautelosa desde la puerta. No llegaba a verte de todo la cara pero
sabía que eras tú, estabas tal y como te recordaba. De pronto te despertaste y
me miraste como si no te creyeras que estaba allí, que era yo de verdad. Una
mirada llena de dolor que pasó directamente a ser una mirada cómplice de la
sonrisa que sacaste a continuación; allí estaba yo, sin respiración, pensando qué
decirte sin poder apartar los ojos de ti cuando de repente sueltas un ‘’cuánto
tiempo’’ como si no importara todo lo que hubiera pasado antes. Las lágrimas
acudieron a mis ojos y para disimular te di un abrazo de esos que hace que el
corazón te lata distinto. Una vez separados te miré a los ojos y susurré un ‘’te
he echado de menos’’ casi inaudible al que contestaste: ‘’No sabes cuánto lo siento,
haber estado separado de ti tanto tiempo’’
¿Sabes lo que duele saber que eso no es de verdad? Eso de
que en realidad he vuelto a estar a tu lado, después de miles de días echándote
de menos. ¿Y lo peor? Lo peor es que al final te acercaste para besarme, puede
que fuera la última vez que lo harías, y justo en ese momento, no sé si por suerte o por desgracia, me desperté.
1 de mayo de 2013
No si estoy a tu lado.
Eres imposible, haces que se me quiebre la voz, que se rasgue a mitad de cada puta palabra que pronuncio. Y si me permites, voy a añadir que me encanta. Me encanta que lo hagas. Me encanta encontrarte inesperadamente por la calle y que me mires con tus increíbles ojos. Tus profundos ojos, esos en los que me ahogo si los miro fijamente.
Y tu sonrisa, joder tu sonrisa. Hace que todo parezca tan fácil, no importa lo que pase siempre llegas con ella y obras milagros.
No tengo miedo a nada, no si estoy a tu lado.
7 de abril de 2013
Inesperada.
Soy como un mensaje a las 5 de la mañana pidiéndote que vuelvas, como el beso en mitad de una película de amor, soy como ese abrazo que después de contener tantas lágrimas hace que te derrumbes. Inesperada. Inesperada como una mirada llena de ternura en medio de una discursión, como una tormenta en un día de verano o simplemente como tu sonrisa. ¿Y qué coño importa? No voy a cambiar por mucho que me lo pidan, podría actuar, lo cual se me dá demasiado bien ya que no muchos de vosotros os dáis cuenta de cuando lo hago pero no serviría de nada, porque aún así veríais una careta, lo de fuera, el físico o cómo queráis llamarlo. Y con eso no llegáis a ninguna parte, no conmigo.
24 de marzo de 2013
Nada ni nadie me va a separar de ti.
Hoy vengo aquí a escribir sobre alguien realmente especial. ¿Que no la conoces? Tranquilo, no hace falta conocerla para saber que es de las mejores personas de este puto mundo.
Mi princesa es la persona más fuerte que he conocido en mi vida, la que te hace sonreír incluso si ella está peor, la que te impulsa a hacer locuras realmente divertidas las cuales vas a recordar durante toda tu vida. Es con la única con la que puedes ir cantando a gritos a Melendi y al día siguiente tener placas pero enorgullecerte de ello por la gran compañía que tuviste, es aquella con la que puedes correr los 100 metros detrás de un bus y que este se vaya cuando estás en la puerta pero aún así no perder la sonrisa.
Quererte se ha convertido en una gran manía, esa manía que no cambiaría nunca ni aunque me obligaran. Puedo decirte que te quiero pero aún así no me quedaré a gusto. Escribo mil palabras y las vuelvo a tachar y ¿por qué? Porque ni todas esas palabras podrían superar una tuya.
Qué sí, que yo hablo sobre lo mismo, sobre la misma. Que todos tenemos razones, pero yo muchas más que vosotros.
Mi princesa es la persona más fuerte que he conocido en mi vida, la que te hace sonreír incluso si ella está peor, la que te impulsa a hacer locuras realmente divertidas las cuales vas a recordar durante toda tu vida. Es con la única con la que puedes ir cantando a gritos a Melendi y al día siguiente tener placas pero enorgullecerte de ello por la gran compañía que tuviste, es aquella con la que puedes correr los 100 metros detrás de un bus y que este se vaya cuando estás en la puerta pero aún así no perder la sonrisa.
Quererte se ha convertido en una gran manía, esa manía que no cambiaría nunca ni aunque me obligaran. Puedo decirte que te quiero pero aún así no me quedaré a gusto. Escribo mil palabras y las vuelvo a tachar y ¿por qué? Porque ni todas esas palabras podrían superar una tuya.
Qué sí, que yo hablo sobre lo mismo, sobre la misma. Que todos tenemos razones, pero yo muchas más que vosotros.
17 de marzo de 2013
¿Realmente merece la pena?
Queríais hundirme, hacer que no volviera a sonreír, separarme de la gente que quiero, queríais que me encerrara en casa y no volviera a salir, que cambiara y dejara atrás los buenos momentos. Hoy os digo que nadie es mi dueño, no dependo de nadie para sonreír y menos para cumplir mis sueños. Hago lo que me da la gana cuando me da la gana, digo las cosas a la cara, me equivoco, rectifico y arreglo lo que he hecho mal al contrario que muchos otros, ¿y sabéis qué? Eso me hace realmente ser quien soy.
La vida tiene malas rachas que debes de pasar, pero esas malas rachas son las que te forman como persona, las que te hacen más fuerte y te enseñan la realidad de este mundo. Nada en la vida es fácil, si quieres algo debes luchar por ello pero antes de eso pregúntate: ¿Merece la pena?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
